Biografía de Luis Felipe González
Luis Felipe González es un cantante, músico y
compositor venezolano. Nació en Caracas, Venezuela, el 31 de
diciembre de 1949. Domina el cuatro (desde los cuatro años de
edad), el arpa (desde los trece) y el bajo eléctrico. Es conocido
por temas como
"La sirena",
"El forastero",
"Canto a la montaña",
"Llora corazón" y
"El
emperadorcito".
Niñez, Juventud y Vida Familiar
Luis Felipe González es hijo de Pascual González (compositor y
juglar), también hermano de Nelson González. A los nueve años de
edad, ya dirigía conjuntos de aguinaldos. En 1962, formó su primer
grupo bailable, Orquídea, tocando el arpa.
Inicios de Luis Felipe González en la Música
En 1963, Luis Felipe González debutó profesionalmente con su
hermano Nelson. Grabó el LP
"Cosa buena", convirtiéndose
en bajista, cantante y compositor oficial de la orquesta.
En 1967, recibió su primer Disco de Oro por el éxito
"Kikiriwí" y es galardonado con la Estrella de Oro por
Fidias Danilo Escalona (el hombre que bautizó el género como
salsa).
Género musical
Luis Felipe González es una de las propuestas más ricas y
versátiles de la música latina, ya que logró amalgamar la
sofisticación del Caribe con el sabor de la música de tierra
adentro.
Interpreta porros, cumbia, salsa, charanga, música romántica,
aguinaldos y folclore.
Trayectoria y Legado
Luis Felipe González no es solo un cantante, es un director,
arreglista y productor que ha moldeado el sonido de la fiesta
latina. Su nombre es sinónimo de alegría, rigor musical y una
herencia que sigue haciendo bailar a generaciones enteras desde
Nueva York, Estados Unidos hasta la Patagonia, Argentina.
En 1972, comenzó su carrera como solista con el sencillo
"Payaso", tema icónico de la Feria de Cali, Colombia, con
más de dieciocho versiones.
En 1975, Luis Felipe González formó su propia orquesta: Don Filemón
y su banda (en Venezuela) y La Super Banda (en Colombia).
En 1979, grabó en Los Ángeles, California, Estados Unidos y se
profundizó en el folclore. Participó en grabaciones con el tenor
Plácido Domingo. Se le
coronó como El Rey del Porro.
En el año 2000, Luis Felipe González sacó a la luz el álbum
"Muy romántico". Segudiamente, sacó a la luz
"Salsa
Light" y el álbum
"Un señor clásico", destacando
temas como
"Eutanasia".
En 2007, publicó el disco de nombre
"Jubileo", celebrando
los cincuenta años de la Feria de Cali, Colombia.
Luis Felipe González celebró cuarenta y cinco años de vida
artística con un récord impresionante: más de mil canciones
grabadas.
Son algunos de sus éxitos,
"La flaquita",
"Abusadora",
"La queridísima",
"La gitana
enamorada", por solo nombrar algunos de ellos.
En 2013, Luis Felipe González celebró sus cincuenta años de vida
artística. Este hito fue marcado por una serie de homenajes en
Colombia y Venezuela. Se le reconoció como uno de los pocos
artistas que ha logrado mantener una orquesta vigente y con el
mismo nivel de calidad interpretativa durante cinco décadas.
En los siguientes años, realizó presentaciones recurrentes en
ciudades con alta colonia latina (Miami, Florida, Nueva York,
Houston, Texas), participando en festivales del recuerdo.
Además, Luis Felipe González hizo giras por España, Italia y
Francia, llevando el porro y la salsa clásica a las comunidades de
inmigrantes y amantes del género.
Ha recibido diversos galardones por su aporte a la cultura
caribeña, incluyendo reconocimientos de la Alcaldía de Cali,
Colombia, y organizaciones culturales en Venezuela.
A sus setenta y seis años, el maestro Luis Felipe González continúa
presentándose en escenarios selectos. Su enfoque actual es la
transmisión del conocimiento, participando en entrevistas y
documentales donde narra la historia de la salsa y el porro.
Vida Personal
Luis Felipe González está casado. Su esposa lo ha acompañado a lo
largo de su extensa trayectoria, especialmente en sus constantes
giras internacionales por Colombia, Estados Unidos y Europa.
A diferencia de otros ídolos de la música tropical que son
principalmente intérpretes vocales, Luis Felipe González es un
músico total. Su capacidad para dominar el bajo eléctrico y el arpa
con igual maestría le permitió no solo cantar sus éxitos, sino
diseñar su sonido desde la base rítmica. Fue el arquitecto del
tumbao que hizo bailar a todo un continente.